Me bajan los FPS después de un rato jugando: por qué pasa y cómo evitarlo
Si arrancas bien y a los 10-20 minutos pierdes un tercio de los FPS, es throttling: tu CPU o tu gráfica se están bajando solas la frecuencia por calor o por límite de potencia. No es que el juego "se rompa" con el tiempo: es que el hardware entra en temperatura y se autoprotege.
Lo confirmas con dos cifras. Deja un monitor de temperaturas abierto y compara el minuto 1 con el minuto 20: si la caída de FPS coincide con la CPU rozando los 95-100 °C o con la gráfica por encima de 83-85 °C, ya tienes el diagnóstico. Si las temperaturas están bien y aun así caes, el culpable es otro y te lo cuento más abajo.

Tabla rápida: qué mirar en el minuto 20
| Lo que ves al caer los FPS | Qué está pasando | Por dónde empezar |
|---|---|---|
| CPU en 95-100 °C | Throttling térmico de CPU | Limpieza, curva de ventiladores, pasta térmica |
| GPU por encima de 83-85 °C | Throttling térmico de GPU | Flujo de aire de la caja, undervolt |
| GPU a 70 °C pero uso irregular | Límite de potencia o de voltaje | Perfil de energía, límite de FPS |
| Temperaturas normales y CPU al 100 % | Proceso en segundo plano | Administrador de tareas al caer |
| Cae solo en portátil, con batería | Perfil de energía / desconexión | Enchufar y modo Máximo rendimiento |
| Cae y además pita o ruge | Ventiladores al máximo por calor | Refrigeración, ver enlaces abajo |
Por qué el hardware se frena solo
Tanto la CPU como la GPU tienen un margen que aprovechan cuando están frías: arrancan por encima de su frecuencia base y la mantienen mientras la temperatura y el consumo se lo permitan. Ese margen se acaba justo cuando el disipador se satura, que suele ser entre los 5 y los 20 minutos de partida.
Es importante entender que el throttling no es una avería: es la protección funcionando. El problema no es que baje, es que baje tanto, y eso sí señala refrigeración insuficiente, pasta térmica seca o una caja con mal flujo de aire.
Una caída de un 5-10 % respecto al primer minuto es normal en casi cualquier equipo. Perder un 30-40 % ya no lo es.
1. Confirma que es temperatura (y no otra cosa)
Antes de tocar nada, mide. Necesitas ver a la vez FPS, temperatura de CPU, temperatura de GPU y frecuencias. Juega 20 minutos seguidos en el mismo escenario y anota el minuto 1 y el minuto 20.
- CPU a 95-100 °C: throttling térmico de CPU. Verás además que la frecuencia baja de golpe.
- GPU por encima de 83-85 °C: throttling de gráfica; suele venir acompañado de los ventiladores a tope.
- Ambas por debajo de esos números: no es calor, salta al punto 4.
Si no tienes claro qué cifras deberías estar viendo en tu equipo, la referencia completa por componente está en temperaturas de CPU y GPU al jugar: qué es normal.
2. Lo gratis: aire, polvo y curva de ventiladores
Por este orden, porque es el orden de rentabilidad:
- Polvo. Un disipador con la lámina tapada pierde una barbaridad de capacidad. Aire comprimido, con los ventiladores sujetos para que no giren libres.
- Curva de ventiladores. Muchos equipos vienen con un perfil silencioso que no sube revoluciones hasta los 80 °C, y para entonces ya has perdido FPS. Adelanta la curva: que empiece a subir a los 60 °C.
- Flujo de aire de la caja. Necesitas entrada delantera y salida trasera/superior. Un equipo con un solo ventilador recircula su propio aire caliente.
- Sitio. Torre pegada a la pared, contra una alfombra o dentro de un mueble cerrado: el aire caliente vuelve a entrar. Sepárala unos centímetros.
Si al hacer esto los ventiladores se vuelven insoportables, tienes el equilibrio ruido-temperatura explicado en el PC hace mucho ruido al jugar.

3. Lo de pagar: pasta térmica y disipador
Si el equipo tiene tres años o más y las temperaturas son altas desde el primer minuto, la pasta térmica está seca. Cambiarla cuesta unos pocos euros y es lo que más baja de golpe la temperatura de CPU en equipos veteranos: no es raro ganar 10-15 °C.
Si tras limpiar y cambiar la pasta sigues clavado en el límite, el disipador se te ha quedado corto para la CPU que tienes. Ahí la decisión entre torre de aire y líquida está desmenuzada en refrigeración líquida o por aire; adelanto: para la mayoría, una buena torre de aire sobra.
4. Cuando las temperaturas están bien y aun así cae
Aquí la lista es distinta:
- Un proceso en segundo plano ha arrancado. Windows Update, un antivirus, la indexación, una copia de seguridad en la nube o un juego actualizándose en otra tienda. Abre el Administrador de tareas justo cuando caen los FPS y ordena por CPU y por disco.
- Perfil de energía. En Windows, el plan "Equilibrado" con ahorro agresivo puede recortar la CPU. Prueba "Alto rendimiento", sobre todo en portátiles.
- Portátil desenchufado. Con batería, el equipo aplica límites de potencia mucho más duros. La caída a los pocos minutos es esperada, no un fallo.
- Memoria llena. Si el juego va tragando RAM y llenas los 16 GB, Windows empieza a tirar del archivo de paginación y los mínimos se hunden.
- VRAM al límite. Si el uso de VRAM llega al tope, el rendimiento se cae por escalones al cargar texturas nuevas. Lo tienes explicado en cuánta VRAM necesito para jugar.
Y si al mirar los datos ves que la gráfica no llega al 100 % de uso en ningún momento, entonces el problema no es térmico sino de reparto de carga: uso de GPU bajo en juegos lo desarrolla.
5. El undervolt: menos calor sin perder rendimiento
Es el truco más rentable de esta lista y el peor entendido. Bajar el voltaje de la gráfica (o de la CPU) manteniendo la frecuencia reduce el calor generado, y con menos calor el equipo puede sostener más tiempo su frecuencia alta. En muchos casos se acaba con más FPS medios que de fábrica, precisamente porque desaparece el throttling.
Requiere paciencia: se baja el voltaje en pasos pequeños y se prueba estabilidad en cada paso. Si el equipo se cuelga o el juego se cierra, has pasado el punto y hay que retroceder un escalón. No daña el hardware, pero sí puede provocar cierres mientras lo ajustas.
Errores habituales
- Medir solo la media de FPS. La media esconde la caída; lo que hay que comparar es el minuto 1 contra el minuto 20 en la misma escena.
- Reinstalar drivers a la primera. Un problema que aparece siempre "a los X minutos" es térmico o de potencia, no de driver.
- Asumir que 100 °C en CPU es normal porque "está diseñada para eso". Aguanta, sí, pero aguantar ahí significa exactamente que estás perdiendo frecuencia.
- Poner todos los ventiladores al 100 % fijo. Soluciona la temperatura y crea un problema de ruido; mejor una curva bien puesta.
- Cambiar la gráfica. Si el cuello es térmico, la nueva se ahogará en la misma caja.
Preguntas frecuentes
¿Por qué me bajan los FPS a los 10 minutos de jugar? Porque el equipo alcanza su temperatura límite y reduce frecuencias para protegerse (throttling). Compara temperaturas y FPS del minuto 1 con las del minuto 20: si la CPU roza 95-100 °C o la GPU pasa de 83-85 °C, esa es la causa.
¿Es normal perder algo de FPS con el tiempo de partida? Sí, un 5-10 % respecto al primer minuto es habitual y no hay que hacer nada. Perder un 30-40 % ya indica refrigeración insuficiente, pasta térmica seca o mal flujo de aire en la caja.
¿El throttling estropea el PC? No. Es el mecanismo de protección haciendo su trabajo, y evita el daño en lugar de causarlo. Lo que conviene corregir es la causa (calor), no el mecanismo.
Mis temperaturas están bien y aun así me caen los FPS, ¿qué miro? Abre el Administrador de tareas justo cuando caigan y busca procesos comiendo CPU o disco (actualizaciones, antivirus, sincronización en la nube). Revisa también el plan de energía y, en portátil, si estás con batería.
Conclusión
Una caída de FPS con el reloj en la mano —siempre a los mismos minutos— apunta casi siempre a calor o a límite de potencia, no a software. Mide el minuto 1 contra el minuto 20, ataca primero lo gratis (polvo, curva de ventiladores, flujo de aire), sigue por la pasta térmica si el equipo tiene años y deja el undervolt para cuando quieras exprimirlo. Si las temperaturas están limpias, el sospechoso pasa a ser lo que corre en segundo plano.
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